OZONO
Recientemente se ha hecho cada vez más urgente la necesidad de proporcionar alimentos seguros y con altos estándares de higiene, combinados con la ausencia de residuos de post-colección, para proteger a los consumidores.
En algunas etapas del procesamiento o almacenamiento de los alimentos, puede ser útil el tratamiento con ozono.
La molécula de ozono, altamente inestable, durante la degradación, produce oxígeno diatómico y un átomo de oxígeno radical altamente reactiva, que puede destruir las moléculas orgánicas resistentes y fácilmente biodegradables.
El ozono se produce a través de generadores de ozono especiales, que se basan en el principio siguiente: entre dos elementos tubulares concéntricos (que forman el electrodo de masa y de tensión alta), entre los que se interpone un dieléctrico, se aplica una alta diferencia de potencial; en el inter-espacio entre el dieléctrico y el electrodo de masa fluye oxígeno puro, que va a ser invertido por una descarga eléctrica distribuida. Se realiza de esta manera, el así dicho "efecto Corona". En estas condiciones las moléculas de oxígeno se activan y se convierten en moléculas de ozono según un equilibrio que depende de la presión, de la temperatura y del voltaje aplicado. El calor que se produce en el proceso debe ser removido usando normalmente el agua como refrigerante. El generador de ozono se compone de un cuadro eléctrico de potencia y control y de un recipiente que contiene un cierto número de elementos unitarios que producen el ozono (descrito arriba); el número de estos elementos es en función de la cantidad de ozono requerida. El oxígeno acumulado en el tanque de almacenamiento y de gasificación, pasa dentro del reactor de generación de ozono donde se produce el flujo de ozono que se envía a la utilización.
Las aplicaciones
- Desinfección bacteriana
- Inactivación viral
- Eliminación de algas (oxidación)
- Oxidación de compuestos orgánicos (fenoles, detergentes, plaguicidas)
Las ventajas
- No causa contaminación secundaria, porque, cuando se ha producido la reacción, el ozono se degrada a oxígeno molecular y no deja residuos nocivos.
- La fuerte desinfección y oxigenación previene la corrosión y la fermentación con la consiguiente emisión de olores malos, incluso en caso de estancias más largas.
- Tiene una gran flexibilidad de dosificación y componentes simples, que minimizan el coste de gestión y control operativo.
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Generadores de nitrógeno
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